Podría decir que fue primavera, cuando los pajaritos cantan y las nubes se levantan… que vi la luz al final del túnel y tuve una visión existencial…, pero no, siento no ser tan místico. Era la peor época del año para tener una ruptura, otoño y en plena hibernación úrsida (para los de la Logse: osos), cuando dejas de tener relación con el mundo y puedes regodearte en tu dolor.
Pero no avancemos acontecimiento, primero tendré que presentarme, ¿no?
Soy una persona normal, con experiencias normales y que se ha ido tropezando en las piedras normales, con las ideas y los plazos más o menos claros, como si con 24 años no te has casado ni tienes pareja, tendrás que ir a ver al cura del pueblo para ver si hay plazas libres en el noble oficio de vestir santos. Pero un día me quede sin pareja, sin el yin de el yang, sin el chip del chop y me convertí en Mozo Viejo, ese personaje que no ha encontrado o no se le recuerda pareja, que cae simpático aunque es respetado y a veces envidiado que vive la vida de una manera que los casados la quisieran para ellos, pero que se empeñan en encontrarle pareja.
Uno no nace soltero, se va haciendo con el paso de los años, pasando por la necesidad de hacerlo todo en pareja, como ir a mear detrás del muro en botellón, o no ser el último de la panda que no ha tocado teta, hasta que vas cumpliendo años y te das cuenta que prácticamente sigues haciendo lo mismo y con la misma gente y que la vida sigue igual. Ahí es cuando te das cuenta que el reloj no es tan importante, y cuando estás en tu mejor momento disfrutando de tu soltería, llega el amor…
Una época loca, donde haces cosas que tenías pensado hacer y haces otras que ni sabias que existían, estás lleno de felicidad y proyectos … pero también llega el batacazo.
Y ese día llega, todo se termina, casi siempre se ve venir y por eso no es tan traumático. Hay gente, que después de terminar una relación le entra una vena erótico/festiva y se quieren comer todo lo que no se han comido en el tiempo que tubieron. Luego te das cuenta que te las podías haber ahorrado, porque no te han aportado nada.
Mi caso fue más peculiar, me dio por limpiar la casa de forma maniática, lo que me ocasionó un problema con mi progenitora, que se dio cuenta que tenía mi casa más ordenada y limpia que cuando vivía con ella. Y me cree una fama de hacendoso y apañao, que a lo largo del tiempo me ha sido de mucha ayuda a la hora de encandilar a bellas damiselas.
Lo de quedarse soltero no es algo malo, sólo que esa persona no era para ti. Pero lo que da realmente pereza es volver a empezar, encontrarte otra vez impar en una panda de parejas, volver a salir de caza, la dificultad de conocer gente nueva y que las amigas de tus amigos ya las tienes más que vista. Este es el verdadero problema al quedarte soltero, es como perder el móvil con todos los contactos.
La soltería es un tiempo de reflexión personal para que te conozcas más y mejor. No puedes culpar al mundo cuando tú tienes el mando de tú vida, tú eres quien tomas las decisiones que rigen tú destino.
Y una vez que pase mi cuarentena, salí al mundo y el mundo me pareció muy extraño…